CAMINO POR RECORRER EN REFORESTACIÓN- MARTES FINANCIERO

En Panamá el área forestal es del 43.1% y la pérdida neta anual de la superficie boscosa en el país es de 20 mil hectáreas por año.

Las mayores amenazas de los bosques naturales, en toda la región latinoamericana, incluyendo Panamá, son la agricultura, ganadería a gran escala y de subsistencia, urbanización de las áreas forestales y el aprovechamiento forestal sin programas de manejo sustentable.

La información, suministrada por la Asociación Nacional de Reforestadores y Afines de Panamá (Anarap), no es parte de una clase ambiental sino producto de estudios que muestran que si no se toma conciencia de esta situación los daños serán irreversibles.

Pero ¿Qué se puede hacer y qué se está haciendo al respecto?

Tanto la directora ejecutiva de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), Rita Spadafora, como la vicepresidenta de Anarap, Marisa Vallarino, no se atreven a decir que se ha hecho mucho o poco en el tema de reforestación pero sí aseguran que hace falta camino por recorrer en esta materia.

“Así como tenemos un crecimiento en el sector inmobiliario deberíamos tener un crecimiento en plantaciones en el sector forestal” dice Vallarino, de la Anarap.

Mientras que Spadafora, de ANCON, admite que todavía queda una brecha entre lo que se está degradando y lo que se está recuperando.

Ella entiende que en algunos casos no es posible mitigar al 100% pero sí se pueden establecer medidas de compensación y para esto la Anam incluye, en los estudios de impacto ambiental, proyectos de reforestación en un área designada.

Jorge Justavino, del área forestal de la Anam, explica que no existe disposición legal anticipada que obligue directamente a las empresas a compensar, mediante reforestación, otras áreas conforme la afectación del proyecto.

Sin embargo, las resoluciones que aprueban los estudios de impacto ambiental establecen tales disposiciones y en general se acostumbra ordenar por lo menos el establecimiento, mediante reforestación del doble de superficie afectada por el proyecto previamente aprobado.

Empresas como Argos Panamá, por ejemplo, tienen un proyecto de reforestación por compensación en la comunidad “Moja Pollo”, ubicada en las riberas del río Chagres, en la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá. Así lo asegura su gerente general, Enrique Olarte.

Tareas por hacer

Para cambiar las cifras mostradas por Anarap, a un panorama más optimista, lo primero que hay que hacer es darle mayor preponderancia al sector forestal dentro de la institución que se encarga del tema ambiental.

Así lo sugiere la vicepresidenta de Anarap quien señala que en estos momentos, en que se está hablando de crear un Ministerio de Ambiente, debería tenerse en cuenta el sector y darle un mejor sitial del que posee actualmente.
En el presente existe el Departamento Forestal dentro de la Dirección Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) y lo que piden los miembros de Anarap es que sea una instancia superior, ya sea un instituto u otro, que le garantice al sector el manejo seguro de su mayor activo: el forestal.

Lo segundo, a juicio de Spadafora, es crear una nueva legislación forestal ya que la ley 1 de febrero de 1994 requiere ser replanteada con una visión más moderna que incluya no solo el manejo de bosques sino su conservación en tierras privadas.

“Algo mucho más amplio, integral y que promueva también la participación de Panamá en esquemas internacionales de cambio climático que pueden traer recursos adicionales para el país y ahora mismo no están contemplados en dicha ley”, señala.

Pero además la presente legislación no cuenta con incentivos reales por ejemplo para la reforestación comercial, ya que esta es una actividad que requiere una fuerte inversión y cuyos retornos se ven a largo plazo.

“Entonces sin los incentivos es difícil que alguien se embarque en una actividad que puede traer muchos beneficios económicos, ambientales y sociales para Panamá pero que demanda de un ambiente habilitador para que la gente realmente se interese en invertir”, argumenta la representante de ANCON.

Al respecto Vallarino, de Anarap, asegura que hace dos años se propuso un nuevo proyecto de ley forestal que no prosperó pero confían que con la actual administración de la Anam sí se realice y creen las condiciones adecuadas con fines de conservación, comercial y de manejo de bosques.

“El sector forestal tiene muchísimas complicaciones, conflictos y estamos huérfanos”, dice Vallarino.

Tanto Spadafora como Vallarino forman parte del grupo gestor de la Alianza por el Sector Forestal de Panamá, que se creó recientemente junto a la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, para plantar un millón de hectáreas en 20 años.

Además del nuevo marco regulatorio las acciones claves para cumplir con esta meta son el desarrollo de un plan de ordenamiento forestal y otro forestal a nivel nacional.

En el primero se establecerían las áreas que se pueden reforestar y cuáles servirían para la comercial y cuáles para restauración.

“Que se diga dónde plantar qué especie, cómo plantar, para qué, el tiempo que se requiere y las características de las zonas una información que no existe y por eso vemos un desorden que en un área donde no prosperaba la teca se plantó teca o donde no prosperaba amarillo se plantó amarillo”, reconoce Vallarino. Finalmente con el plan forestal nacional se espera contar con el respaldo político y financiero del Estado panameño.

Vallarino aclara que con la alianza no se está obligando a nadie a reforestar porque lo que se quiere es unir esfuerzos para crear conciencia en el tema forestal.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *